Indemnización por despido: Calcula tu finiquito

Con el panorama actual del país y las reformas propuestas por el gobierno tanto a nivel fiscal como laboral, son muchos los trabajadores que no conocen las modificaciones que se han llevado a cabo en sus derechos, uno de ellos, en la indemnización por despido.

Lo primero que tenemos que conocer en la indemnización por despido es conocer los tipos de despido que existen. Es fundamental saber a qué nos arriesgamos cuando estamos en una empresa, para no tener problemas en el futuro.

Una vez conozcamos los tipos de despido, entraremos en profundidad qué indemnizaciones por despido corresponden en cada caso, además de cómo calcularlas de forma sencilla para saber que importe nos pertenece en el caso de tener que salir de la empresa.

Tipos de despido

Cuando estamos en una empresa o nos han despedido de ella, es importante saber qué tipo de despido nos están aplicando para después conocer los derechos que nos pertenecen como la indemnización o finiquito por despido o si realmente está bien aplicado dicho despido.

En concreto, podemos diferenciar los tipos de despido en: despido objetivo, despido disciplinario, despido colectivo, despido procedente, despido improcedente y despido nulo.

Despido objetivo

Se produce alguna de las circunstancias que están escritas en la ley, concretamente en el artículo 52 del Estatuto de los Trabajadores. En esta lista se encuentra:

  • Falta de aptitud del trabajador para desempeñar el puesto de trabajo.
  • Falta de adaptación del trabajador por modificaciones que se realicen en su puesto de trabajo, siempre que haya pasado al menos un tiempo de dos meses desde que se realizaron dichos cambios.
  • Motivos económicos, técnicos, organizativos o de producción. En este caso la empresa debe demostrar que ese despido es por esa razón y que es necesario reducir los costes para su supervivencia.
  • Faltas de asistencia de manera reiterada del puesto de trabajo. Este límite lo forma el 20% en el caso de dos meses de trabajo o 25% en el caso de cuatro meses de forma discontinúa en el periodo de un año.
  • Pérdidas o previsión de ellas por parte de la empresa. Con la nueva reforma laboral bastará tres trimestres de caída en las ventas de la empresa para que sea declarado el despido objetivo y procedente.

Despido disciplinario

Como su propio nombre indica, se trata del despido que se toma por la mala conducta del trabajador. En concreto, según la ley del Estatuto de trabajadores, se considera que un trabajador ha incurrido en una causa justificada como despido disciplinario si:

  • Existen faltas de asistencia o de puntualidad sin justificación y habitualmente.
  • La desobediencia a los superiores en el puesto de trabajo, siempre que sea grave y no justificada.
  • Ofensas de tipo verbal a los trabajadores de la empresa o a sus familiares.
  • El abuso de confianza o no cumplir con la buena fe. Por ejemplo, cuando se pasan datos importantes a empresas de la competencia.
  • La reducción del rendimiento del trabajo de forma voluntaria.
  • Acudir al puesto de trabajo con signos de embriaguez o de otras sustancias. También se considera falta si repercute en el trabajo.
  • El acoso por cualquier motivo tanto al empresario como a cualquier de los trabajadores de la organización.

Despido colectivo

Se considera que un despido es colectivo, cuando se deba a causas económicas, organizativas, técnicas o de producción, y que además en un plazo de 90 días se dé que:

  • Al menos se despidan 10 trabajadores de una empresa en la que haya menos de 100.
  • Si la empresa tiene entre 100 y 300 trabajadores, se despida al menos a un 10% de la plantilla.
  • Cuando la empresa tenga más de 300 trabajadores, haya al menos 30 despidos.
  • Si la empresa tiene más de 5 trabajadores y se despide a todos por cese de la actividad.

Hay que tener en cuenta que ya no es necesario que la empresa tenga la autorización laborar administrativa, tan solo es requisito que el juez autorice el ERE. Este es uno de los cambios que se realizó en la reforma laboral de 2012.

Pero los despidos no quedan aquí, a la hora de cuantificar la indemnización por despido hay que tener en cuenta si el despido es procedente, improcedente o nulo, ya que las cuantías de las indemnizaciones por despido y la forma de actuar de la empresa y del trabajador varía según en la situación en la que se encuentre

Despido procedente

Cuando se toma la decisión del despido con pruebas suficientes para hacerlo, se considera un despido procedente. En el caso de los despidos disciplinarios de este tipo hay que tener en cuenta que en el trabajador no recibe ningún tipo de indemnización por despido.

Despido improcedente

Se considera como despido improcedente al despido en el que no existen pruebas de las causas por las que el trabajador debe abandonar la empresa. En este caso puede ocurrir que el trabajador reciba una indemnización por despido o sea readmitido en su puesto de trabajo.

Despido nulo

Cuando el motivo del despido es una violación de una ley, el despido se considera nulo. Si esto ocurre el trabajador debe ser readmitido en su puesto de trabajo y además cobrar el salario perteneciente al periodo en el que no ha estado activo.

Las indemnizaciones por despido: Diferencias entre tipos de despidos

Las indemnizaciones por despido han sufrido modificaciones con la reforma laboral de febrero de 2012. Los cambios en la legislación y la crisis que hace que haya muchos más despidos y cierres de empresa que hace unos años, hacen que sea casi obligatorio conocer en qué situación quedamos si nos despiden de nuestro puesto de trabajo y qué indemnizaciones por despido nos corresponden en cada caso.

Indemnizaciones por despido procedente

En el caso de que el despido se califique como procedente, las indemnizaciones por despido son de 22 días por año trabajado con un máximo de 12 mensualidades, en el caso de que sea un despido objetivo.

Si el despido es disciplinario el trabajador no tendrá derecho a ningún tipo de indemnización por despido.

Indemnizaciones por despido improcedente

En el caso de que se dicte que el despido es improcedente, el trabajador deberá recibir por parte de la empresa su indemnización por despido o ser readmitido en su puesto de trabajo. Debido a los cambios ocasionados por la Reforma Fiscal del 2012, esta indemnización será: de 45 días por año trabajado hasta el 11 de febrero de 2012 (momento en el que entró en vigor la nueva ley) y de 33 días por año trabajado a partir de esta fecha. Los límites de la indemnización por despido son de 720 días de sueldo, salvo en el caso de que estos días se cumplan antes de la reforma fiscal, que se aplicará el límite de 42 mensualidades.

Indemnizaciones por despido nulo

En este caso no existen indemnizaciones por despido, la empresa está obligada a readmitir al trabajador y a pagarle la parte correspondiente del sueldo del tiempo que no ha estado ejerciendo su trabajo.

Cómo se calcula las indemnizaciones por despido

Obviamente, primero tenemos que conocer qué tipo de indemnización por despido nos corresponde, ya que aunque la forma de hacerlo es muy similar, sobre todo los límites son distintos.

Una vez que conozcamos nuestra situación, calcularemos cual es la cuantía de la indemnización por despido nos corresponde.

Necesitamos conocer el salario diario del trabajador. Para ello, debemos distinguir si las condiciones que tenemos en la empresa nos indican que tenemos las pagas extras prorrateadas o no. Si tenemos las pagas extraordinarias prorrateadas, dividimos el importe del salario de un mes entre 30 días; en el caso de que no lo estén, debemos de sumar la cantidad que percibimos de manera anual, incluyendo las pagas extra, y dividirlo entre los 365 días que tiene el año.

Si ya tenemos el importe del salario diario, tan solo queda multiplicar por los días que nos corresponda de indemnización por despido. Pero no acaba aquí el cálculo, las indemnizaciones por despido cuentan con un límite que debemos calcular; si lo sobrepasamos, recibiremos la cuantía del límite, en el caso contrario, recibiremos la cantidad total que nos corresponde.

Podemos poner un ejemplo sencillo; si María cobra mensualmente 1200 euros con las extras prorrateadas, tiene una antigüedad en la empresa de 2 años, y la despiden de manera objetiva y procedente, el cálculo sería:

Dividimos los 1.200 euros entre los 30 días que tiene el mes, con lo que el salario diario de María será de 40 euros.

La indemnización que le corresponde es de 22 días por año trabajado, por lo que se multiplicará 40 euros x 22 días x 2 años, resultando un importe de 1.760 euros.

El límite que tenemos en este caso es de 12 mensualidades, por lo que el límite se encuentra en 1.200 euros mensuales x 12 meses, que resulta un importe de 14.400 euros.

Por lo tanto, María cobrará el total de su indemnización por despido, 1.760 euros.

Indicaciones finales para la indemnización por despido

Cuando nos despiden de una empresa, no debemos firmar nada si no estamos seguros de que la información no es correcta. Cuando nos den los papeles referentes al despido, es necesario firmar si estamos conformes o no con lo escrito. No pasa nada por firmar en no conforme ya que en cualquier momento puedes aceptarlo, pero si firmas que estás conforme con lo que te ofrecen ya no hay marcha atrás.

Por eso, lo mejor es que acudas a un abogado laboralista, o al menos que recojas los papeles y realices la cuenta de lo que te ofrecen y lo que te deberían, y en el caso de que no se correspondan los dos importes denunciar a la empresa para poder llegar a un acuerdo sobre tu indemnización por despido.

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